a no ser por la iluminación, los espacios ociosamente reducidos y el característico "buenos días" de cualquier oficina burocrática en viernes, no podría ser más perfecta la mañana. el horizonte con velo de neblina, maría me acompaña y arto lindsay me canta al oído. las ideas fluyen hacia las teclas cual río corriente abajo.
será un buen fin de semana.
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